ACTIVIDAD
DICIEMBRE PICO TEIDE 3718m.
(
TENERIFE
)
Esta memoria pertenece a la actividad del
club de montaña “Castiliscar”. Dicha actividad se realizo 26 al 31 de
Diciembre, en la que se realizaron pruebas de alpinismo
CARACTERÍSTICAS
GENERALES DE LA ACTIVIDAD
ORGANIZADORES:
Marcos
Alonso
ACTIVIDAD
DIRIGIDA A :
Todos los miembros del club de montaña Castiliscar
LUGAR
DE REALIZACION
Ascensión al pico Teide 3788m.
FECHA DE REALIZACIÓN:
Dicha actividad se realizo del 26 al 31 de Diciembre
DESCRIPCIÓN
DE LA ACTIVIDAD:
Los asistentes a dicha actividad fueron:
Alberto Beritens, Román Palacios y Marcos Alonso.
Decidimos a última hora, tres miembros del club, subir el Teide, durante
las vacaciones de Navidad, y tras los preparativos, el 26 de Diciembre
aterrizamos en Tenerife.
Ese día lo pasamos en la ciudad, ya que había que sacar el permiso para poder acceder a la cumbre, así que decidimos quedarnos a Sta. Cruz, y al día siguiente ir hacia el parque nacional del Teide. Decidimos coger la primera guagua, que era a las ocho de la mañana, para así aprovechar el día. Salimos de Sta. Cruz, pasamos por La Laguna, Puerto de la Cruz, La Orotava, y ya empezamos a ascender hacia el Parque Nacional del Teide. El pico ya se veía deslumbrante, inquietante y hermoso, con su cono nevado,
el
cual nos avisaba que subiríamos si él nos dejaba, no si nosotros queríamos.
Así es la montaña. Conforme subíamos en la guagua por el parque, el paisaje
es totalmente cambiante: de un bosque autóctono frondoso, donde apenas entraban
los rayos de sol, pasamos a un paisaje lunar, seco y árido, más propio de una
zona desértica que de una isla volcánica. La sensación de tal paisaje nos
impresiono por no haber visto nunca nada igual.
Al llegar a la zona de Montaña Blanca, descendimos de la guagua, ya que
desde este punto empieza el camino que nos ascenderá hasta la cumbre. Somos los
únicos pasajeros que bajamos, ya que la mayoría eran turistas que irían al
maldito teleférico o al parador nacional que hay a unos kilómetros mas
adelante.
La altitud era de 2350m. y el camino subía serpenteante por una zona de
zahorra volcánica, y al cabo de unos 5 Km., llegamos a Los Huevos del Teide
(2732m.), que es una llanura donde hay unas rocas volcánicas enormes que
destacan entre tanto paisaje desértico y lunar. Ahí empieza la verdadera
ascensión. Tras un pequeño descanso, iniciamos el sendero que nos llevaría al
refugio Altavista, que es el único refugio de montaña que hay en el Teide. El
día es agradable, soleado, pero ya se empieza a notar el frío que da estar a
esa altitud. El sendero empieza con una zona escarpada de piedra pómez blanca,
bastante deleznable, que hace más dificultosa la subida. Ya empezamos a ver
parte del refugio, pero calculamos que aún nos falta como hora y media hasta
llegar. Pisamos la primera nieve del Teide, la cual ya no nos abandonaría hasta
la cima. Nos encontramos con varias personas que bajaban por el sendero, a las
cuales les preguntamos por el estado de la nieve allá arriba, pero ninguno nos
dijo nada, ya que todos bajaban del refugio. A las cuatro de la tarde, tras tres
horas de subida, llegamos al refugio de Altavista (3260m.), y horror, esta
cerrado. Parece mentira que con el reclamo para montañeros que es el Teide, y
en estos días de vacaciones navideñas, el Cabildo tinerfeño tenga cerrado el
refugio.
Aun tenemos tiempo para hacer cima y bajar, pero detrás del
refugio descubrimos unos habitáculos con unas literas en no muy buen estado,
pero con mantas y edredones, que junto con la esterilla y el saco nuestro nos
haría pasar más caliente la noche, ya que decidimos dormir allí para ver
amanecer al día siguiente en la cima. El frío es espantoso, y después de
comer algo, nos metimos al saco a las seis de la tarde, pues era el único sitio
que podías entrar en calor.
Decidimos levantarnos a las cinco de la mañana para estar arriba a las
siete, mas o menos, y así ver el amanecer, pero el fuerte viento que se oía
fuera y el frió nos dejo en las literas hasta un poco mas tarde, por lo menos
hasta la salida del sol. A las ocho de la mañana ya estábamos preparados para
la gran ascensión. La temperatura del exterior era de -9ºC pero el abrumador
amanecer que vimos desde el refugio, bajo un mar de nubes, nos hizo olvidar por
un momento el frío helador que hacia.
Emprendimos el sendero que sale desde la
parte posterior del refugio para consumar los 500m. de desnivel que nos faltan
hasta la cumbre.
Caminamos sobre capas de lava negra solidificada cubiertas de nieve, por
lo cual nos tuvimos que colocar ya los crampones. El frío y el viento son
brutales, y el mal de altura dificulta mas todavía la ascensión. El primer
tramo del refugio tiene un desnivel de 278m. y llega hasta el mirador de la
Fortaleza. Allí nos encontramos a un alpinista
francés que había pasado la noche allí, en una tienda de campaña, el
cual nos dijo que había pasado mucho frío y miedo por el viento. Se estaba
planteando subir más. Llegamos a los Llanos de la Rambleta (3549m.) y ya se ve,
con todo su esplendor, espectacular el Teide, el Echeide, el infierno según los
guanches, monte sagrado donde decían que en su interior vivía Guayota, el
demonio.
El viento era fuertísimo, y si en el refugio estábamos a -9ºC, allí,
a casi 3600m., calculamos que estaríamos a bastantes menos grados, sin contar
la sensación térmica del viento.
Estábamos en cara norte, desde donde
recibíamos todo el viento, así que decidimos ir hacia el sur, cara hacia el
teleférico, ese monstruo mecánico ubicado en un parque nacional protegido por
su fragilidad, que lo único que hace es subir a miles de turistas, que con su
presencia contaminan ecológicamente y visualmente el entorno. Tenemos suerte,
ya que ese día, con el frío, el teleférico esta cerrado, y estamos
completamente solos, disfrutando enormemente de la ascensión. A partir de aquí
hay que presentar un permiso a un guardia del parque (totalmente kafkaiano que
unos montañeros federados tengan que solicitar un permiso para ascender una
montaña al lado de un teleférico turístico ). Aquí las cosas se ponen feas.
Nos quedan unos 200m. hasta la cumbre, pero el viento nos tira al suelo, y
aunque llevamos crampones, el peligro esta ahí. El desnivel es fuerte, fortísimo,
y empiezan las retiradas: a falta de 100m, Román se retira. Solo quedan Marcos
y Alberto, que a pequeños tramos le van ganando metros a la montaña. A la
falta de 50m. Marcos también se retira, tras una caída, y al final solo
Alberto consigue la cima, feliz y contento, y acordándose de los amigos que se
quedaron en el camino y de los que no pudieron venir. Es la montaña la que te
da el permiso para conquistarla, y no un jodido guardia, y ese día, el día de
los Inocentes, solo le dio permiso a uno.
Decepcionados, lo vimos en la cumbre y empezar el descenso por la parte más peligrosa de la montaña, la cara norte, que prácticamente era una placa de hielo. Lo esperamos en la Rambleta, y tras los abrazos de rigor, comenzamos el descenso, pues todavía nos aguardaban unas cuatro horas hasta llegar a la carretera, donde nos recogería la guagua.
( Castiliscar / Cinco Villas / Zaragoza / Aragón )