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Un poco de historia |
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Artículos escritos por Francisco Caparrós y Merche Villacampa (Julio - Septiembre 2005) |
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Articulo publicado en la revista "Aragón" en Enero de 1936 por Emilio
Poyo.
POR TIERRAS DE CINCO VILLAS
En el sitio importante y estratégico que del llano y ribera conduce a la montaña, o sea, a la entrada de los montes de Sos, se encuentra este pueblo del tiempo de la Reconquista contra los árabes, por lo que se asienta alrededor y en la pequeña colina de un cerrillo coronado todavía por las ruinas de un castillo, punto y origen de su fundación primitiva, del cual se conserva la hermosa capillita románico-ojival al este a modo de torreón de flanqueamiento con saeteras y sobre la que se levantó después el campanario, en lo alto del cual existe un nido de cigüeñas, como vigía de estos campos que miran hacia Navarra y Castilla.
En sus inmediaciones o recinto se libraría una batalla contra el muslín y de ahí su nombre “Castellum-Liscar”. Liscar, del vasco, quiere decir batalla. Así, Castillo de la Batalla (1).
Del castillo, aparte la capilla, se conservan fuertes paredones, muros y cimientos, en algunos puntos arruinados, que revelan su época, al parecer, anterior al siglo XII. Su cuerpo central ofrece una meseta casi circular y reducida y en la parte sur, aprovechando aquellas obras, existe todavía una vivienda ya deshabitada por su posible derrumbamiento.
Otra versión tradicional dice que en tiempos remotos se levanto un castillo en esta entrada a la montaña, cuyo señor de nombre Iscar o Miguel Iscar, dio su nombre a la población que fue formándose a su alrededor, de cuya existencia antigua se descubren y guardan las murallas en un cerco extenso que abarca por la carretera de circunvalación y el matadero a dar la vuelta por las calles de la Fuente, Entremuro (de aquí su nombre) y de la iglesia, viéndose en varios puntos las señales ciertas de ello y muy especialmente en el trayecto de la Casa Consistorial y plazuela del Portal.
A la vera del castillo y ocupando todo el lado norte, se levanta la iglesia parroquial, toda de piedra y estilo también románico-ojival, cuyos sillares, a igual que en otras construcciones coetáneas hemos visto (Veruela, Vozmediano, etc.), llevan el signo o marca del artífice que los labrara, como puede verse en el dibujo adjunto. Es del siglo XII seguramente, y el ábside forma una semicircunferencia muy perfecta con tres saeteras al exterior, en la cual, del centro un enjambre de abejas, guarecido allí, hace ofrenda, permanentemente, de laboriosidad y dulzura.

Su espadaña, en el extremo opuesto, que nos recuerda otras muchas del mismo estilo vistas en tierras de Castilla; bajo de ella se abre, mirando al oeste, rasgada en la pared y con adornos rupestres en piedra, la entrada sencilla que se usa frecuentemente.
La portada principal, magnífica, mira al norte, cosa extremadamente casi singular en iglesias de pueblo donde casi todas tienen su puerta de entrada orientada al mediodía; es clásica en su género y ostenta cuatro juegos de columnas coronadas de flora y fauna, una de las cuales es curiosísima y notable por representar dos palomas en amoroso enlace. En el frontis del centro, bajo los arcos de todo punto calados en la pared, lleva el lábaro de Cristo signo de divinidad; a ambos lados, como en posible defensa, sendas cabezas de Aragón, sobresalen del conjunto frente a frente a la altura de las columnas, una de las cuales a sido arrancada y desaparecida; como dosel tiene una cornisa sostenida por cinco motivos artísticos.
Ocupando todo su frente y a modo de plazoleta triangular cerrada, se halla el solar sagrado del antiguo cementerio, donde se ha plantado y florece hermoso jardín, gracias al cuidado del párroco y al respeto de los vecinos.
En el interior de la iglesia son valiosos algunos cuadros pictóricos con escudos de casas nobles, quizá de los duques de Villahermosa o emparentados, y entre ellos, el de San Juan Bautista en el Jordán, titular de la parroquia, que forma el retablo mayor de estilo renacimiento y gemelo de otros dos: San José a la izquierda y Santa Ana a la derecha, ambos en el centro del templo.
También a la izquierda e inmediato al altar mayor, existe un retablo churrigueresco que quizá ocupara el ábside en su origen con la Virgen del Rosario, patrona del lugar. Tiene para mesa de altar un sepulcro de jaspe vacío, que en su frontis lleva esculpidos cuatro pasajes bíblicos: la Resurrección de Lázaro, una cura milagrosa, las Bodas de Canaán y la Adoración de los Reyes Magos. Se le atribuye gran valor y antigüedad, pero no podemos asegurar a quien haya pertenecido y el porqué de encontrarse en esta iglesia. Sus caracteres son góticos y muy perfectos y se dice puede ser del siglo IV. Por sus dimensiones y grandiosa concepción pudo albergar y albergaría el cuerpo de algún personaje esclarecido, y estaría empotrado en la pared.
Sobre la puerta de la sacristía interior del templo, hay un escudo labrado en piedra, igual a otro que en la pared exterior, también de la sacristía, existe, y lleva en la parte superior la Cruz de Malta, a la izquierda un león abrazado a un árbol (¿el de Sobrarbe?) y a la derecha, al parecer, cinco monedas colocadas simétricamente.
Por una escalera simulada en el lado derecho, de espiral en piedra, se sube al campanario y al castillo.
Pero la joya artística, y por todos motivos, de Castiliscar, se encierra en la capillita del castillo, destinada al culto desde hace unos cuantos años: es la imagen del Santo Cristo allí venerado, que antes estuvo casi ignorado en la parroquia, según nos dicen personas autorizadas, y fue un acierto y una gran suerte el descubrimiento hecho, por su gran valía como mérito artístico y por la devoción hacia él tenida desde entonces, ya que se la atribuyen efectos milagrosos. Es una talla extraordinaria, que constituye un tesoro de arte ella sola, fija a la cruz con cuatro clavos, como más claramente se cree fuera crucificado el Redentor. No conocemos su autor, pero aparenta ser del siglo VIII o más antigua todavía, de arte visigodo y retrospectivo; y en un lado, junto a él, la Virgen de Nieva, de parecido estilo y época; la talla de San Juan, también en la misma capilla, se ve a simple vista que es más moderna.
En el archivo municipal existen varios pergaminos de caracteres góticos del año 1300 y tantos, algunos, concediendo varios privilegios a la religión de San Juan de Jerusalén y Malta, y otros, de “Castelsiscar”.
En la plaza Baja se levanta una columna de piedra, tipo de cruz abadial, y donde para suplir la que hubiera de piedra, una mano piadosa ha colocado otra de madera y la columna lleva residuos de una inscripción. (¿Formará esta columna y cruz el monumento conmemorativo del lugar antiguo en que se levantase la horca del señor de Castiliscar?).
También en bastantes calles por doquier, surgen casonas de tipo románico con portadas en arcos de todo punto, adornadas de escudos, emblemas heráldicos y encalados, ventanales y arcadas pétreos con arillas de hierro incrustadas en algunas fachadas; piedras procedentes muchísimas del derruido castillo y otras labradas de sus buenas canteras.
Testimonios de su antigüedad, Castiliscar, en su término municipal, conserva nombres de parajes muy significativos, como Estumbas, en las inmediaciones de sus antiguas murallas; la Horca, en una eminencia sobre el pueblo; Santa Águeda, sierra con ruinas de su ermita, en la cumbre; San Román, con edificaciones, una de ellas destinada a su ermita; Tejería, con los residuos de ello; Valsalada, con aguas quizá medicinales; Chendarmes, etc. Y en las proximidades de la Estanca, en medio de la fértil huerta, se ven los restos de obra de cal y canto de una construcción o edificación antigua.
Este castillo de Castiliscar debió estar en constante comunicación con el de Barués, más alto y a su frente en término de Sos, y en un punto también estratégico para entenderse por medio de señales, no sólo con éste a una distancia de 6 kilometros, sino con alguna posible atalaya en la sierra que comunicase directamente con la villa de Sos, tan histórica y monumental.
Alrededor de los Miliarios de Castiliscar se ha hablado bastante y motivo de ello fue nuestra réplica insertada en La Voz de Aragón de 21 de febrero de 1934, ya que en su término y paraje del Pilarón se recogió, de acuerdo con el Ayuntamiento y algunos vecinos, hace unos cuantos años, un miliario y parte de otro en las proximidades de la ermita de San Román y fueron depositados en el Castillo de Javier por interesarse en ello el P. Escalada, S. J., residente en el mismo, antes que fueran convertidos en útiles de labrador, como aconteció a otro compañero del primero. Dicho miliario del Pilarón y su compañero desaparecido, que hasta hace bien pocos años estuvieron en pie, es de piedra caliza y mide casi tres metros de largo por cerca de uno de diámetro y ostenta una inscripción interesante sacada a la luz por los frailes de Javier con pacienzudo trabajo, pulimentando sus fuertes líquenes hasta sacar en claro sus letras. Estaban colocados en las proximidades de la carretera de Gallur a Sangüesa y a unos cuatro kilómetros del pueblo en dirección a Sádaba y servían de indicación o señal de distancia en la Calzada Romana que por dicho paraje se dirigía de Zaragoza o Huesca a Pamplona.
En el mismo lugar, todavía nosotros este mismo año, hemos recogido fragmentos de miliarios, sin duda del destrozado y desaparecido, que conservan inscripciones romanas, y cuyos fragmentos tenemos a la disposición del Museo Provincial y Comisión de Monumentos.
El P. Escalada, de Javier, y en Javier dedicado a sus actividades arqueológicas, enamorado, por decirlo así, de los miliarios romanos de Castiliscar, ha descifrado las inscripciones del recogido, así:
P(eratori) . CAES(sari)
DIV(i)
. SEV(eri) . PER(tinacis) . F(ilio)
DIV(i)
. M(arci) . AV(relii) . NEP(oti)
DIV(i)
. Ant(onini) . PII . PRON(epoti)
DIV(i)
. HAD(riani) . ABN(epoti)
DIV(i)
. TRA(iani) . PART(hici) . ET
DIV(i)
. NER(vae) . ABNEP(oti)
MA(rco)
. AVR(elio) . ANT(onino) . PIO . FEL(ici). AVG(usto)
PART(ico) . MAX(imo) . BRI(tannico) . TRAC(ico) . MAX(imo)
GER(manico)
. P(ontifici) . M(aximo) . TRIB(uniciae) . P(otestatis) XVII
IMP(eratore
III . CO(n)S(ulatu) III . P(atri) . P(atriae)
. PRO
CO(n)S(uli)
M(ilia) P(asuum) LXXIIII
Traducción: Al emperador César, hijo del divino Severo Pértinax, nieto del divino Marco Aurelio, biznieto del divino Antonio Pío, tataranieto del divino Adriano, cuarto nieto del divino Trajano el Pártico y quinto nieto del divino Nerva: a Marco Aurelio Antonio, Pío, Feliz, Augusto, Pártico Máximo, Británico, Tracio Máximo, Germánico; al Pontífice Máximo, ejerciendo la potestad tribunicia por decimoséptima vez, la de Imperator por tercera vez, y por cuarta vez el Consulado; al Padre de la Patri, al Procónsul: Milla setenta y cuatro” (1)
Como se ve, está dedicado al Emperador Marco Aurelio Antonio, “Caracalla”, igual que otros muchos en España, quizá por su decreto que dio, concediendo el derecho de ciudadanía romana a todos los súbditos libres del Imperio, y aquí se lo erigirían la ciudad o ciudades vecinas por el año de 213, antes de Jesucristo.
El tal miliario constituye la milla setenta y cuatro de la Calzada Romana de Cesaraugusta o de Osca a Pompelo, ya indicada, es decir, que desde una u otra de las poblaciones primeras, se contaban hasta él setenta y cuatro millas de distancia, y a juzgar por el trayecto que lo separa de dichas poblaciones y las equivalencias con las medidas modernas, se comprueba muy fácilmente su número, que es aproximadamente exacto con la carretera, ya que la Calzada Romana seguiría poco más o menos la misma dirección y trayectoria.
En la dirección hacia el Norte y en las proximidades de San Román, como decimos anteriormente, se recogió la parte de otro miliario de tanta importancia o más que el descrito, al decir del P. Escalada, que continúa su relación así;
“Mas el miliario de César Augusto, con su imperial inscripción, amén
de confirmar esa verdad histórica, pasa más adelante y nos dice con su clásico
y conciso lenguaje que ese mismo Emperador mandó construir y, en efecto,
construyó, esa monumental vía romana. El descubrimiento es completamente nuevo
y tan asaz importante, que bien merece él y el miliario secular que nos le
revela, el epíteto de sensacional”.
“Propiamente hablando, no es un miliario entero, sino la parte superior
del miliario total que sería, a juzgar por sus dimensiones, tan grande como el
de “Caracalla”, anteriormente reseñado. Esta parte mide un metro y siete
centímetros de alta y cincuenta y siete centímetros de diámetro”.
“Afortunadamente, se halla la inscripción toda entera en este trozo de
la piedra miliaria, que es de piedra caliza, y no hay porque lamentarse de la pérdida
de lo que falta. La inscripción está repartida en seis líneas; sus letras
miden una altura de ciento seis milímetros, y en algunas partes se hallan
bastante borrosas, debido al deterioro de la piedra por los accidentes atmosféricos.
Ello ha sido causa de la dificultad que hemos experimentado en su lectura; pero
una vez ya vencida, se puede dar por bien empleado el largo tiempo invertido,
pues nos ha puesto en posesión de un importantísimo descubrimiento histórico,
como luego tendremos la dulce satisfacción de saborear”.
“La inscripción está concebida en estos términos:
IMP(erator)
. CAESAR . DIV
AVGVS(tus)
. F(ilius) . CO(n)S(ulatu) .
XII
TRIBVNIC(ia)
. POTEST(ate) . XVIIII
IMP(eratore)
. XIII . PONTIFEX
MA(ximus)
. SV(bstruxit) . L(ongam) . VI(am)
M(illia)
. P(asuum) . CXX
“Traducción: El Emperador César, Augusto, hijo del Divino (Julio César),
investido del poder Consular por duodécima vez, ejerciendo la decimanona vez la
Potestad Tribunicia, Imperátor por la decimotercera vez, siendo Pontífice Máximo;
construyó desde los cimientos una larga vía (militar) de ciento veinte
millas”.
“El miliario es, sin duda ninguna, del emperador César, Augusto,
Octaviano; pues, además de indicarlo la misma inscripción, lo denuncian la
hermosura y tamaño de las letras, propias del áureo siglo de la literatura
romana”.
“Fecha de la inscripción.----Por de pronto, se llama en ella Augusto a
César Octaviano. ...Ahora bien; ese título le fue concedido a Octaviano por el
Senado el año 27 antes de Jesucristo, cuando, después de haber derrotado a sus
rivales, entro en Roma triunfador. Por consiguiente, es posterior a esta fecha
el monumento”.
“...Sabemos, por otra parte, que el duodécimo Consulado de César
Augusto tuvo lugar el año quinto antes de Jesucristo. Fecha exacta en que se
esculpió la inscripción este grandioso e importantísimo miliario”.
“La importancia de la inscripción, considerada a la luz de la
Historia, es enorme, por el descubrimiento sensacional que nos revela. Ella nos
enseña que el emperador César Augusto, sobrino e hijo adoptivo del divino
Julio César, construyo desde los cimientos una larga vía militar que tenia
ciento veinte millas de longitud. Ahora ocurre preguntar: ¿Desde dónde y hasta
dónde?”.
“...Podemos afirmar y afirmamos que el emperador César Augusto, que
estuvo personalmente en España haciendo la guerra a los cántabros el año
veintiséis al veinticinco antes de Jesucristo, y que palpó las muchas
dificultades de la empresa, mandó construir, a tenor de la presente inscripción,
una grande y larga vía militar que, partiendo de Cesaraugusta (ciudad fundada o
engrandecida por él, y que llevaba su nombre) a Pompaelo (Pamplona), por entre
montañas y precipicios, con el fin de asegurar por ese medio la pacificación
del territorio recientemente subyugado”(1).
En la citada Calzada Romana, y junto a la ermita de San Román, hemos descubierto el campamento de aquel tiempo o bien los vestigios soterrados de una ciudad antigua, que se extendía más hacia arriba, encontrando los cimientos de edificaciones y hasta el nombre de un paraje próximo muy significativo: Sonaviella. Dicha calzada está claramente señalada a través del término municipal de Castiliscar, de Sur a Norte, casi paralela a la carretera de Gallur a Sangüesa en varios trayectos, dirigiendo después su curso por la llanura y entrando en término de Sos por Valtriguera y Sofuentes, para atravesar la sierra y pasar a Campo Real, lugares en todos los cuales existen señales de su vida y trayectoria.
Tal es el historial de los miliarios de Castiliscar, guardados en depósito en el Castillo de Javier y que muy bien podrían ocupar honroso puesto en el Museo Provincial de Zaragoza.
Los fragmentos recogidos y que guardamos, quizá del miliario desaparecido, son dos pedazos de piedra, uno de los cuales, el mayor, aparece roto también recientemente: llevan letras de alguna inscripción que continuase en el trozo no hallado que, por cierto, a pesar de buscar algún otro indicio, no pudimos hacernos con otros fragmentos ni detalles de tan preciados miliarios. La inscripción del trozo pequeño es la siguiente:
C
K F
O F E I
E F E L
Ni siquiera debe ser el principio o fin de la inscripción, sino alguna pequeña parte del centro del miliario.
La del otro fragmento que está roto en dos pedazos, como decimos, pero unidos muy bien uno sobre otro para leer lo inscrito, pues la rotura es horizontal, es mayor, pero también debía continuar hacia los lados y hacia arriba y abajo, estando, además, la línea quinta interrumpida por un portillo dejado en la rotura del dicho fragmento; y dice así:
C A L R F
A
V C P M T R D J
C O S II P R O C
E T IM P C A E S
C E I N
V E L D V M KA N
V
O L V S I AN I
F
A V C S M
No nos detenemos a traducirlos, ya que, además de nuestra ignorancia en ello, tropezaríamos con el inconveniente de estar la inscripción interrumpida en todos los extremos.
(1)
P. Escalada, S.J. – Razón y Fe. Abril, 1935.
EMILIO POYO.
Castiliscar, agosto 1935.
Con esta página me gustaría formar un grupo de trabajo e investigación, ya que las posibilidades de estudio sobre la historia de Castiliscar son enormes. Desde la prehistoria con sus monumentos megalíticos (probablemente la piedra de "la bailadera" sea uno de ellos),
los Iberos o los Celtas (ruinas del poblado de "Malpial"),

los Romanos (posible poblado junto a la ermita de San Román, vía romana de Zaragoza a Pamplona, sarcófagos de Castiliscar, miliarios de Castiliscar depositados en el museo de Navarra),

(foto: Archivo Fotográfico del Museo de Navarra)
el siglo XI con la construcción del castillo de Liscare....
Colabora: Si estas interesado/a escríbeme a castiliscar@castiliscar.net
Para tener una información más detallada sobre una reseña histórica y la encomienda de Castiliscar, accede a la página del Ayuntamiento de Castiliscar en la página "Enlaces".
( Castiliscar / Cinco Villas / Zaragoza / Aragón )